TRATAMIENTOS

Cirrosis

¿Qué es?

La cirrosis es una afección en la que el hígado se deteriora lentamente y funciona mal debido a una lesión crónica. El tejido graso del hígado se sustituye por tejido cicatricial, bloqueando parcialmente la circulación de la sangre, a través del hígado. La cicatrización también deteriora la capacidad del hígado de controlar las infecciones, eliminarlas bacterias y las toxinas de la sangre, procesar los nutrientes,hormonas y medicamentos, fabricar las proteínas que regulan la coagulación sanguinea, producir bilis para ayudar a absorber grasas, incluído el colesterol, y vitaminas solubles en grasas. Un hígado graso es capaz de regenerar la mayoría de sus propias células cuando se dañan. En la cirrosis en etapa terminal, el hígado no puede sustituir eficazmente las células dañadas. Se necesita un hígado sano para la supervivencia.

La cirrosis es la doceava causa de muerte por enfermedad, causando 27.000 muertes por año. La afección afecta con un poco más de frecuencia a los hombres que a las mujeres.

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¿Qué causa la cirrosis?

La cirrosis tiene varias causas. En los EE.UU las causas más comunes son el consumo de alcohol y la hepatitis C crónica. La obesidad se está convirtiendo en una causa común de cirrosis, ya sea como única causa o en combinación con el alcohol, con la hepatitis C o con ambos. Muchas personas con cirrosis tienen mas de una causa de daño hepático. La cirrosis no es causada por trauma de hígado u otras causas de daño agudo o de corto plazo. Generalmente años de lesión crónica son necesarios para la causa de una cirrosis.

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Enfermedad hepática relacionada con el alcohol: La mayoría de las personas que consumen alcohol no sufren daño hepático. Pero el consumo abundante de alcohol durante varios años puede causar una lesión crónica en el hígado. La cantidad de alcohol necesaria para provocar daño hepático varía mucho de una persona a otra. En el caso de mujeres, consumir de dos a tres tragos (incluidos la cerveza y el vino) por día y en el caso e los hombres, de tres a cuatro tragos por día, puede provocar daño hepático y cirrosis. En el pasado, la cirrosis relacionada con el alcohol causaba más muertes que la cirrosis provocada por cualquier otra causa. Las muertes que son consecuencia de la cirrosis relacionada con la obesidad están aumentando.

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Hepatitis C crónica. El virus de la hepatitis C es una infección hepática que se transmite por contacto con la sangre de una persona infectada. La hepatitis C crónica provoca inflamación y daño al hígado que con el tiempo puede causar cirrosis.

Hepatítis B y D crónicas: El virus de la hepatitis B es una infección hepática que se transmite por contacto con la sangre, semen u otro fluído corporal de una persona infectada. La hepatitis B, como la hepatitis C, provoca inflamación y lesiones al hígado que pueden provocar la cirrosis. La vacuna contra la hepatitis B se les administra a todos los bebes y a muchos adultos para prevenir el virus. La hepatitis D es otro virus que infecta el hígado y puede provocar cirrosis, pero sólo se presenta en persona que ya tienen hepatitis B.

Enfermedad de hígado graso no alcohólica: en la enfermedad de hígado graso no alcohólica se provoca un aumento de la grasa en el hígado que finalmente causa la cirrosis. Esta enfermedad hepática cada vez más común está asociada con la obesidad, la diabetes, la desnutrición proteica, la enfermedad de las arterias coronarias y los medicamentos corticoesteroides.

Hepatitis autoinmune: esta forma de hepatitis es causada por un ataque del sistema inmunitario del cuerpo a las células del hígado lo que provoca inflamación, daño y finalmente cirrosis. Los investigadores creen que hay factores genéticos que pueden hacer que algunas persona sean más propensas a las enfermedades autoinmunes. Alrededor de un 70% de las persona con hepatitis autoinmunes son mujeres.
Medicamentos, toxinas e infecciones.
Otras causas de cirrosis puden ser:
Las reacciones a medicamentos,
La exposición prolongada a químicos tóxicos,
Las infecciones parasitarias,
Los ataques repetidos de insuficiencia cardíaca con congestión del hígado.
¿Cuáles son los síntomas de la cirrosis?
Muchas personas con cirrosis no presentan síntomas en las primeras etapas de la enfermedad. Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, la persona puede experimentar los siguientes síntomas:
Debilidad, fatiga, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, pérdida de peso, dolor abdominal e hinchazón cuando se acumula líquido en el abdomen, picazón, vasos sanguineos en forma de araña cerca de la superficie de la piel.

¿Cómo se diagnostica la cirrosis?

El diagnóstico de cirrosis generalmente se basa en la presencia de un factor de riesgo para cirrosis, como por ejemplo el consumo de alcohol o la obesidad, y se confirma mediante exámenes físicos, pruebas de sangre e imágenes. El médico preguntará acerca de la historia médica y los síntomas de la persona y realizará un examen físico completo para buscar signos clínicos de la enfermedad. Por ejemplo, en el examen abdominal, el hígado puede sentirse duro o agrandado con signos de ascitis. El médico indicará pruebas de sangre que pueden resultar útiles para evaluar el hígado y aumentar la sospecha de cirrosis.

Tratamiento no invasivo del Dr Omar Ayrad

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Fórmula natural no invasiva que desinflama la zona afectada, quitando prontamente el dolor, recomponiendo paulatinamente las funciones del hígado permitiendo que el organismo recomponga las células afectadas. El tratamiento se realiza en forma trimestral, en cada trimestre hay una evaluación clínica, hemograma y ecografía hepática que se compara con la anterior para observar la mejoría del paciente, de acuerdo al resultado el médico determina la continuidad o finalización del tratamiento.